lunes, febrero 19

FIODOR DOSTOIEVSKI, Los hermanos Karamazov




... La mirada siempre fija, lo que es propio de las personas distraídas, que miran mucho tiempo a veces sin ver nada, taciturno y a veces preocupado, se mostraba en ocasiones, pero sólo frente a frente, locuaz, vehemente, alegre y riendo de cualquier cosa; pero su imaginación era como el fuego de la paja, que se enciende tan pronto como se apaga.


Ya sabía por experiencia lo que era la ansiedad y no se sorprendía por experimentarla en el momento en que, después de haber roto con todo lo que le retenía en aquellos lugares, iba a emprender un camino nuevo y desconocido, solitario siempre, pleno de esperanza sin objeto, de confianza excesiva en la vida, pero incapaz de precisar su alcance y sus esperanzas.


... En algunos casos es más honrado ceder a un arrebato fuera de razón, provocado por un gran amor, que resistir a él.


Hay que perdonar siempre las palabras enojosas. Consuelan el alma. Sine llas, el dolor sería insoportable.

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