Los seres que nacieron saciados - hay muchos- nunca conocerán esa angustia permanente, es espera activa, esa febrilidad, esa miseria que despierta día y noche. El hombre se construye a partir de lo queha conocido en el transcurso de los primeros meses de vida: si no ha experimentado hambre, será uno de los raros elegidos, o de esos raros malditos que no identificarán su existencia en torno a la carencia.
Quizá sea la expresión más cercana a la gracia o a la desgracia de los jansenistas: no sabemos por qué algunos nacen hambrientos y otros saciados. Es una lotería.
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